Ante el señalamiento del Presidente Andrés Manuel López Obrador acerca de que, junto a Carlos Loret de Mola, la comentarista Carmen Aristegui ha entablado una deshonesta campaña para intentar desacreditar su administración, declaraciones hechas por el mandatario después de probar con datos y cifras la falsedad de la supuesta investigación realizada por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), la propietaria del portal Aristegui Noticias lamentó que López Obrador continúe con lo que, en su particular opinión, es una “perspectiva de atacar, agredir y pretender aniquilar las voces de periodistas críticos”

Llama la atención que Aristegui acuse al presidente de lo anterior cuando en su noticiero avalan una nueva investigación fraudulenta, en esta ocasión realizada por Signa Labs, perteneciente al ITESO, donde precisamente agreden sin fundamento y atacan medios independientes, con la evidente intención de aniquilar las voces de sus críticos.

La también columnista del diario Reforma, bien conocido por la cotidiana difusión de información falsa, acusa al mandatario de “aniquilar las voces, desacreditar las voces, no es creyente de la libertad de expresión ni de la prensa libre”, dejando claro que Aristegui solamente respeta y defiende la libertad de expresión y prensa propia.

Señala, la comentarista para el medio transnacional CNN, al Jefe del Ejecutivo como deshonesto porque hace, en su opinión, “afirmaciones falsas, injuriosas en contra mi persona, el presidente dice que soy mentirosa, yo le digo que el mentiroso es él porque está afirmando cosas que no se sostienen”.

Dice que soy deshonesta y si el Presidente dice que soy deshonesta yo le digo que el deshonesto es él porque está haciendo afirmaciones falsas, injuriosas en contra mi persona, el presidente dice que soy mentirosa, yo le digo que el mentiroso es él porque está afirmando cosas que no se sostienen.

No conforme, la comentarista de noticias pontifica sobre el periodismo, alegando que se trata “de que se presenten elementos de información que requieren seguir abundando con más elementos para seguir esclareciendo cosas que son importantes para la sociedad desde mi punto de vista”, regla que simplemente no aplica para sí misma.

Esta mañana, el titular del Ejecutivo federal afirmó que el reportaje presentado por Carlos Loret es una calumnia, un escándalo sin fundamento y una campaña de desprestigio, no en contra de su hijo mayor, sino “en contra mía”.

Se hizo todo un escándalo de José Ramón y su esposa, toda una calumnia, todo un escándalo, sin fundamento, una campaña de desprestigio. Claro no en contra de José Ramón, lamentablemente los hijos de uno, tienen que pagar lo que hacen sus padres y como mi trabajo es enfrentar a la mafia del poder, y llevar a cabo junto con otros mexicanos un proceso de transformación, pues no es en contra de él de manera directa, aunque los dañan, es contra mía.
“Le pedí a Octavio (Romero Oropeza, director general de Pemex), que explicara quién es esta empresa que yo no sabía de ella, no conozco a ninguno de esos directivos, pero no solo de esa empresa, de todas las empresas, conozco a los empresarios de México, esas son empresas pues son del mundo del petróleo, y no conozco a ninguno directivo. Por lo general no recibo a quienes buscan contratos con Pemex y con otras empresas del Estado mexicano.aseveró.
Es Claudio X. González, porque se sentían los dueños de México, con periodistas deshonestos como Carmen Aristegui, periodistas no solo deshonestos, corruptos y mercenarios, capaces de inventar cualquier situación como Loret de Mola; la señora que está con Claudio X. González que pertenece al grupo de Aguilar Camín, María Amparo Casar.
Afortunadamente siempre, como decía el poeta Díaz Mirón, he salido de la calumnia ileso, por eso muy importante la deshonestidad, no se puede transformar un régimen de corrupción, de privilegio, no se puede enfrentar sin autoridad moral. La honestidad es el escudo que protege, si no fuese eso, si yo estableciera relaciones de complicidad con dirigentes, empresarios, políticos, no tendría autoridad moral, ni tendría autoridad política y no podría llevar a cabo, junto con muchas otra mujeres y hombres, un proceso de transformación, como el que está en marcha, porque me tendrían agarrado, no podría yo hablar, no sería libre.sentenció.