La lava del volcán de la isla de La Palma, en las Islas Canarias (España), que entró en erupción hace diez días, llegó al océano Atlántico el martes en la noche. Desde entonces ha creado una plataforma de unos 500 metros de ancho y una enorme columna de vapor, lo cual causa preocupación por su posible toxicidad.