La erupción del volcán Cumbre Vieja, en La Palma, España, solo deja postales de devastación en la isla. Los ríos de lava avanzan sin cesar hasta derramarse en el mar, sumando una preocupación adicional por los efectos nocivos de este fenómeno. Mientras, en el cráter, las explosiones no parecen disminuir su intensidad.